Hoy quiero compartir la obra de mi alumna Adoración Llorente y darle mi más sincera enhorabuena por este precioso cuadro al óleo, una escena familiar de cuando aún vivían en Chile.
Dora es un ejemplo de constancia y superación. Empezó a pintar con 77 años y hoy, con 86, sigue trabajando y aprendiendo en el aula, demostrando que el arte no entiende de edades.
Su trayectoria es un recordatorio claro de que nunca es tarde para empezar, para aprender algo nuevo y para disfrutar del proceso creativo.
Un abrazo de parte de todos tus compañeros.
